Barcelona 2017
MI TRAVESÍA A BARCELONA
Un día como hoy hace dos semana, me embarque hacia Barcelona en un barco. Que a mi sorpresa no parecía tan malo como yo creía. Un barco de motor, que como mucho iba a 20 km/h, pero que al menos me iba a llevar a la gran ciudad que hacia unos años que no visitaba y que tenía mucha ilusión de ir a vagar por sus calles.
Estuvimos viajando todo el día hasta el jueves por la noche cuando llegamos a Alicante. Durante ese día vimos bastantes delfines que jugaban entre las olas producidas por el barco.
En Alicante pasamos una noche. El viernes por la mañana nos volvimos a embarcar ahora nuestro próximo destino era Denia, un pueblo costero situado entre Alicante y Valencia. Lo único que diré sobre este recorrido de unas 4 o 5 horas, es ¡Madre mía, que acantilados! (imaginaos yo acostumbrada a vivir en la costa del sol, donde solo hay playas, ver acantilados desde el mar es todo un acontecimiento, parecía eso que íbamos a llegar a una isla remota...).
En Denia nos quedaríamos hasta el sábado por la tarde, no hicimos mucho porque hizo un viento de morirnos, tanto que parecía que al barco le iban a salir alas y se iba a ir volando a Barcelona.
Sábado por la tarde, ganas de llegar a Barcelona over 300%, tiempo desastroso. Al menos debíamos intentarlo. Salimos, un par de horas de viaje más tarde me resbalaba por el sofá del barco cual gelatina. Decidimos parar en Valencia, porque sino íbamos a morirnos con esa marejada.
Domingo, salida de Valencia y viaje hasta Sitges (ciudad cercana a Barcelona donde se iba a quedar el barco). Fue larguísimo el viaje pero ya habíamos llegado.
Yo me iba a quedar en Barcelona con unos amigos de mi padre, pero desafortunadamente al final no me pude quedar con ellos; así que tuve que visitar lo máximo que pudiera de Barcelona sola en una tarde, eso sin perderme jeje.
Empecé cogiendo un tren desde Sitges hasta Barcelona, que tardo unos 45 minutos. Al llegar allí, intente ir a la biblioteca Arus, en cuya entrada hay una réplica de la estatua de la libertad que me hubiera encantado ver. Pero desgraciadamente estaba cerrada.
Tras este fracaso, decidí ir a la Biblioteca de Catalunya. Era enorme, parecía una biblioteca de la Edad Media (en comparación con las de Málaga...). Tras disfrutar de la atmósfera de la biblioteca y sus alrededores, estudiantes y vagabundos cantando, una buena mezcla. Decidí ir al Barrio Gótico, con sus estrechas calles, y su preciosa iglesia o catedral (no estoy segura de que es). Me tire andando por ahí horas, cafeterías hipsters, tiendas que vendían ropa a kilo, turistas perdidos y catalanes que tenían la suerte de vivir en esas calles.
Este fue el final de mi travesía, la estancia aunque corta en Barcelona, me abrió los ojos y me convenció de que me quiero dedicar a la fotografía y la escritura, me encanta viajar y me quiero dedicar a esto.
Besos y hasta otra...
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